— Los ataques de lobo a cabezas de ganado se han venido incrementando desde 2011 en un suelo regional que cuenta con cinco manadas reproductoras estables, fundamentalmente en el entorno de la Sierra Norte.  Asaja Madrid considera que la prevención también tiene un coste adicional para el ganadero que confía que sea reconocido por la Consejería;

18 de diciembre.

La agrupación madrileña de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores y Ganaderos ha mostrado en la última reunión de la Mesa del Lobo su predisposición a potenciar la siempre difícil convivencia entre este carnívoro y los ganaderos. En el encuentro, celebrado este miércoles 18 de diciembre en la Consejería del Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Sostenibilidad, Asaja Madrid ha recalcado su compromiso para encarar la problemática de los ataques de lobo desde un prisma preventivo; una línea de trabajo para la que reclama el apoyo de la Consejería, dada la necesidad de reformas normativas en aras de una mayor fluidez en los trámites de la administración o el régimen de protección

Desde la rama madrileña de Asaja asumen la viabilidad de la prevención como la principal línea de actuación. Pero es necesario un cambio de mentalidad. Partiendo de la premisa de que a un ganadero le cuesta más criar dentro de una zona lobera, se apuesta porque sean las cabezas vivas las que reciban la ayuda. En definitiva por apostar por una ayuda directa sobre los animales que superan indemnes el proceso de crianza.

Cuestionado sobre el ámbito geográfico en el que una medida así debería aplicarse, o la posibilidad de un incremento en la petición de estas ayudas, Francisco José García, presidente de Asaja Madrid, ha sido muy explícito: la consideración de zona lobera sería el requisito geográfico diferencial y suficiente para velar por la correcta aplicación de esta reforma que se demanda. Un área fácil de acotar, por otra parte.

Desde Asaja Madrid, y de nuevo en el marco de esta apuesta por la prevención, también se solicita la creación de una línea específica de ayudas destinadas a las explotaciones en zona con presencia de lobo, unas partidas que permitan una renovación de vallados o la instalación de pastores eléctricos. A esta ayuda, tanto para ganado ovino como bovino, podrían tener acceso todos los ganaderos ya sea ésta su actividad principal o se trate de una segunda actividad.

Actualmente, según datos de 2019, existen cinco manadas reproductoras habitando en territorio madrileño. Asentadas en la Sierra del Rincón, entre Somosierra y los Montes Carpetanos, en el valle del Lozoya, en la cara sur de Cuerda Larga y en el enclave de La Cepeda, la población de lobo ha ido creciendo progresivamente desde que esta especie comenzó a ser detectada criando en Madrid en el año 2011. Los testimonios sobre su presencia en la Región, empero, se remontan al menos a un lustro antes. Ya en 2009 se habían venido reportando ataques a ganado ovino en el valle del Lozoya.

Francisco José García, presidente de Asaja Madrid: “El conflicto entre el lobo y los ganaderos es uno de los más antiguos. Siempre ha estado ahí. La disposición de todas las partes que forman la Mesa del Lobo es la de velar por los intereses de los ganaderos y por los de la especie animal. Una conciliación compleja que se puede facilitar con las propuestas que hemos hecho. Desde Asaja Madrid no vamos a poner ninguna objeción a abordar el problema por el lado de la prevención, pero sí queremos que se le reconozca al ganadero el hecho de que sacar adelante al animal, apostando por esas medidas preventivas, le va a costar más que a otro ganadero en otra ubicación geográfica sin presencia de lobo. Lo más importante de esta Mesa es poder escuchar a otras partes implicadas, conocer las particularidades de sus problemáticas y buscar soluciones que satisfagan a todos”.