La subida de las primas, el recorte de las coberturas y la falta de colaboración de la entidad, entre los principales problemas que afectan al seguro agrario. Es necesario mejorar y universalizar el sistema para que sea una verdadera herramienta de protección frente a los siniestros que se sufren en el campo.

La decisión ha sido adoptada por la Junta Directiva de la Organización que representa a todas las zonas productoras y cultivos

El Comité Ejecutivo nacional de ASAJA ha analizado la  preocupante situación que atraviesa el sistema de seguros agrarios, con graves deficiencias de funcionamiento motivadas por el encarecimiento de pólizas, el recorte de  coberturas y la subida de franquicias, con el único objetivo de obtener máximos beneficios a corto plazo. Todo ello está provocando el abandono de la contratación por parte de muchos productores que ya no encuentran en el seguro una herramienta útil para estabilizar sus rentas cuando sufren siniestros en sus explotaciones.

Desde hace varios años, el sistema de seguros agrarios adolece de graves fallos de funcionamiento derivados, casi todos, del interés denodado del pool AGROSEGURO por priorizar la obtención de  máximos beneficios. Con este objetivo, se han endurecido las condiciones para los asegurados, elevando los costes del seguro, recortando coberturas y modificando las tablas de bonificaciones y recargos.

Por otra parte, la Entidad Estatal de Seguros Agrarios, ENESA, dependiente del ministerio de Agricultura y encargada de elaborar los planes anuales de seguros agrarios, ha perdido buena parte de su protagonismo y el tradicional modelo de colaboración entre las instituciones implicadas (la propia ENESA, el pool asegurador y las organizaciones agrarias), donde las decisiones se tomaban por consenso y existía una correlación de fuerzas, se ha roto. Ahora es AGROSEGURO, quien impone, muchas veces de forma unilateral, sus planteamiento de régimen de funcionamiento del sistema.

Recientemente hemos visto esta forma de actuar en la negociación del seguro de cítricos cuyo resultado lesiona gravemente los intereses de los agricultores, ya que propone la eliminación de la extensión de garantías para el riesgo de pedrisco y la supresión de la cobertura de daños de calidad por viento en limón.  Casos similares de supresión de coberturas para evitar las indemnizaciones cuando ocurre un siniestro se dieron también, meses atrás, con los seguros de frutales y uva.  Es el camino fácil que escoge AGROSEGURO pero que resulta totalmente inaceptable para los productores.

Desde ASAJA entendemos que el sistema de seguros tiene que ser económicamente sostenible para las compañías, pero no podemos de ninguna manera olvidar que los seguros agrarios no se pueden equiparar, por sus especiales peculiaridades, con otros ramos de seguros como autos, hogar o salud.

El sistema de seguros agrarios es una herramienta de política agraria creada y desarrollada para estabilizar las rentas de los productores que sufran daños climáticos, a través de un modelo de financiación público-privado, donde el ministerio de Agricultura financia parte de las primas que pagan los productores (financiación que se ha visto reducida notablemente en los últimos años y que debe recuperarse) y parte de los siniestros los paga el Consorcio de Compensación de Seguros.  AGROSEGURO no puede limitarse a hacer caja a costa de los agricultores y ganaderos.

El Comité Ejecutivo de ASAJA considera esencial reconducir la actual situación que atraviesan  los seguros agrarios, comenzando por el cese inmediato del presidente de AGROSEGURO, Ignacio Machetti, y siguiendo por la recuperación de la función de ENESA de defensa del sistema y su labor de coordinación, con eficacia y eficiencia, de todos los agentes implicados.

De igual modo, entendemos prioritario avanzar en la consolidación de un sistema de seguros agrarios transparente, accesible y en mejora continua: estudiar medidas, no solo de incremento de primas, para hacer frente a los desequilibrios actuariales;  procurar un sistema económicamente sostenible; una apuesta clara por una cultura de Gerencia de Riesgos y el diseño de una cartera de productos y soluciones aseguradoras atractivas que den respuesta a las necesidades de los productores. Así, se estimulará la contratación, la fidelización y la universalización del seguro agrario, algo que fortalecerá al sistema en su conjunto.