En la Comunidad de Madrid se produce, por citar algunos ejemplos más representativos, cereales, leguminosas, vino, aceite, aceitunas, hortalizas…

El sector agrícola y ganadero cada vez está más presente en nuestra sociedad, si echamos la vista atrás, durante la pandemia el sector ha demostrado su compromiso y la eficiencia, sin dejar de producir  a pesar de las dificultades para alimentar a la sociedad.

Actualmente con la invasión de Ucrania por Rusia, se han resentido las exportaciones de cereal desde estos dos países,  provocando un  desabastecimiento de los mercados y un encarecimiento de los cereales  en todo el mundo. Otra consecuencia de la invasión y que afecta a los agricultores y ganaderos españoles, por las sanciones de la UE a Rusia es el encarecimiento de los fertilizantes, de gas y de la energía que utilizamos.

La agricultura y la ganadería Madrileña no es ajena a estos acontecimientos: supo estar a la altura antes y seguro que ahora en la crisis provocada por  la invasión de Ucrania por Rusia.

En la Comunidad de Madrid se produce,  por citar algunos ejemplos más representativos,  cereales, leguminosas, vino, aceite, aceitunas, hortalizas… y no me gustaría olvidarme de la reconocida ganadería.  Concretamente, contamos con unas 4.750 explotaciones ganaderas y 8.100 agrarias y una potente industria agroalimentaria que cuenta con 1700 industrias (el 5,5% del total en España) que facturan más de 6.500 millones de euros al año.

Pero el sector agrario y ganadero no lo estamos pasando bien, la actual situación económica, por diversos motivos nos está pasando factura. Por citar un ejemplo, el de los cereales de invierno, donde las altas temperaturas y la ausencia de lluvias durante el mes de mayo han dado al traste con unas expectativas de cosecha que se consideraban muy buenas, en la Comunidad de Madrid consideramos que la producción puede bajar un 25 % respecto la campaña pasada.

El principal problema que estamos sufriendo los productores durante esta campaña han sido los altos costes de producción como consecuencia del encarecimiento de los precios de la energía, las semillas, los abonos y los productos fitosanitarios. Todo ello, ha elevado considerablemente los costes de producción hasta cotas nunca vistas. Incluso, la posibilidad, que con carácter excepcional se ha abierto este año para realizar siembras en tierras de barbecho, no ha tenido la respuesta esperada ya que los costes de los inputs han echado para atrás a muchos productores.

En el sector ganadero, las consecuencias de la falta de rentabilidad motivada por la descompensación entre el coste de producción y el precio en origen no pasarán desapercibidas, por el brutal incremento del precio de los piensos en los últimos meses los ganaderos se ven obligados a reducir el número de cabezas.  Y si no fuera suficiente….. los ganaderos tenemos que sufrir  los nuevos ataque  del ministro de Consumo, Alberto Garzón, tras proponer recientemente consumir menos carne y productos lácteos para reducir la huella de consumo en España, en base a un informe encargado por el Ministerio de Consumo que establece que la alimentación es la responsable de más de la mitad del impacto ecológico en España.

Problemas,  tenemos muchos (elevados costes de producción, pago de cánones por servicios como el agua y la energía cuando no se consumen, precios por nuestros productos que no llegan a cubrir los costes de producción,…-) pero si además tenemos que aguantar ataques de nuestros gobernantes a nuestro modelo productivo, a nuestro sistema de vida… ¡Basta ya!

El Gobierno de España, sin duda, debería ser un poco más condescendiente con la actitud ejemplar que ha tenido el campo durante la pandemia  y con la actual situación que estamos atravesando. Ahora desde el sector agrario pedimos reciprocidad: pedimos ayuda, porque los costes de producción son insoportables, y hace muy difícil que se puedan mantener muchas explotaciones.

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